Los espacios destinados a esculturas cumplen a la perfección, con las propuestas de glorificaciones territoriales o históricas y llevan consigo el espacio social óptico, visible y controlable. Estas construcciones marcan códigos de afiliación, un paquete normativo con el que los ciudadanos conviven pero con el que no realizan intercambio alguno.
Sculpture cloud plante un modelo monumentístico, que siendo capaz de catalizar la memoria colectiva en representaciones simbólicas, no obture esa memoria colectiva. Es posible hacer memoria colectiva cuando los usuarios forman parte de esa construcción, y es posible si sustituimos la piedra maciza y robusta, por un contenedor fugazmente rebosante.
